Tres modelos de VA durante una de las décadas de más éxito deportivo. Aunque pensados para distintos mercados, todos compartieron planta motriz similar y accesorios de la misma calidad y concepto.
El VA 28 estaba fuertemente blindado y operaba como un avión de ataque a suelo y de reconocimiento. Su protección y armamento le permitían internarse en misiones de observación de forma mucho más arriesgada con respecto a aparatos de reconocimiento más veloces, pero vulnerables a disparos de 7.62mm desde tierra o aire. El 144 con flotadores fue sumamente ágil y actuaba sobre mares muy picados con olas de tamaños gigantescos. Su estructura ligera, pero resistente y muy flexible, con una eficiencia confirmada en acción, hicieron de este avión un observador sublime. Desprovisto de armamento defensivo, puesto que era sumar peso torpe e ineficaz, el LC practicaba maniobras evasivas poco creíbles para aviones con estas características. Sin embargo fueron presa fácil para cazas pilotados por gente experiente y que, en más de una ocasión, habían fallado al intentar derribar a este observador en vuelo. El 512 además ofrece la posibilidad de cargar en una bodega interna misiles de gran recorrido y precisión para algunas misiones de combate estratégicas.
Del primer modelo aparecido de la 4x4 "Safari" en 2010, quedó para la historia la versión dragster que compitió y todavía compite en algunos circuitos. El modelo de 2020 se caracterizó por una refinada mecánica y austeridad de accesorios (cosa que en las series anteriores eran un verdadero sinsentido), y fue ideal para servicios de enlace militar y civil, así como para competencias de Rally.